Escúchanos, Señor, pues eres
bueno y míranos conforme a tu bondad infinita.
Exáudi nos, Dómine, quóniam
benígna est misericórdia tua; secúndum multitúdinem miseratiónum tuárum réspice nos,
Dómine.
Oremos:
Dios eterno y todopoderoso, mira compasivo nuestra debilidad, y extiende sobre
nosotros tu mano poderosa.
Por nuestro Señor Jesucristo...
Amén.
Cuando compartas tu pan con el
hambriento, brillará tu luz en las tinieblas
Lectura del libro del profeta
Isaías
58, 9b-14
Esto dice el Señor:
"Si alejas de ti toda opresión, si dejas de acusar con el dedo y de
levantar calumnias, si repartes tu pan al hambriento y sacias al que
desfallece, entonces surgirá tu luz en las tinieblas y tu oscuridad se
convertirá en mediodía. El Señor te guiará siempre, te saciará en el desierto y
te fortalecerá. Serás como un huerto regado, como un manantial inagotable;reconstruirás viejas
ruinas, edificarás sobre los antiguos cimientos. Te llamarán "reparador de
brechas" y "restaurador de viviendas en ruinas".
Si observas el descanso del sábado y no haces negocios en mi día santo; si
consideras al sábado tu delicia y lo consagras a la gloria del Señor; si lo
honras absteniéndote de viajes y evitas hacer negocios y contratos, entonces el
Señor será tu delicia. Te encumbraré en medio del país y disfrutarás de la
herencia de tu antepasado Jacob. Es el Señor quien lo dice".
Palabra de Dios.
Te alabamos, Señor.
Sal 85, 1-2.3-4.5-6
Señor, enséñame a seguir
fielmente tus caminos.
Doce me,
Dómine, viam tuam, et ingrédiar in veritáte tua.
Hazme caso, Señor, escúchame,
que soy humilde y necesitado; protege mi vida, pues soy un fiel tuyo; tú eres
mi Dios, salva a tu siervo que confía en ti.
Señor, enséñame a seguir fielmente tus caminos.
Doce me,
Dómine, viam tuam, et ingrédiar in veritáte tua.
Ten piedad de mí, Señor, pues
te invoco todo el día; colma de alegría a tu siervo, pues en ti, Señor, me
refugio.
Señor, enséñame a seguir fielmente tus caminos.
Doce me,
Dómine, viam tuam, et ingrédiar in veritáte tua.
Tú eres, Señor, bueno e
indulgente, lleno de amor con todos los que te invocan. Escucha mi oración, Señor,
atiende mi súplica.
Señor, enséñame a seguir fielmente tus caminos.
Doce me,
Dómine, viam tuam, et ingrédiar in veritáte tua.
Honor y gloria a ti, Señor Jesús.
No quiero la muerte del pecador, sino que se arrepienta y viva, dice el Señor.
Nolo mortem ímpii, dicit Dóminus, set ut revertátur
a via sua et vivat.
Honor y gloria a ti, Señor Jesús.
No he venido a llamar a los justos,
sino a los pecadores
† Lectura del santo Evangelio según
san Lucas
5, 27-32
Gloria a ti, Señor.
En aquel tiempo, vio Jesús a un
recaudador de impuestos, llamado Leví, que estaba
sentado en su oficina de impuestos, y le dijo:
"Sígueme".
El, dejándolo todo, se levantó y lo siguió. Después Leví
le ofreció un gran banquete en en su casa, al que
también había invitado a muchos de los que recaudaban impuestos para Roma y a
otras personas. Los fariseos y los escribas murmuraban contra los discípulos de
Jesús y decían:
"¿Por qué comen y beben con recaudadores de impuestos y pecadores?"
Jesús les respondió:
"No necesitan médico los sanos, sino los enfermos. No he venido a llamar a
los justos, sino a los pecadores, para que se conviertan".
Palabra del Señor.
Gloria a ti, Señor Jesús.
Recibe, Señor, este sacrificio de
reconciliación y alabanza; que su eficacia nos purifique de nuestros pecados
para que podamos presentarnos ante ti como ofrenda agradable a tus ojos.
Por Jesucristo, nuestro Señor.
Amén.
Los frutos de la penitencia
En verdad es justo y necesario, es
nuestro deber y salvación, darte gracias siempre y en todo lugar, Señor, Padre
santo, Dios todopoderoso y eterno.
Porque con nuestras privaciones voluntarias nos enseñas a reconocer y agradecer
tus dones, y a repartir nuestros bienes con los necesitados, imitando así tu
generosidad.
Por eso,
con todos los ángeles, te glorificamos y te aclamamos diciendo:
[Misa]
Misericordia quiero y no
sacrificios, dice el Señor; que no he venido a llamar a los justos, sino a los
pecadores.
Misericórdiam volo et non sacrifícium, dicit Dóminus; non enim veni vocáre iustos,
sed peccatóres.
Oremos:
Señor, que este sacramento que hemos recibido, y que es fuente de vida para tu
Iglesia, sea para nosotros prenda segura de salvación eterna.
Por Jesucristo, nuestro Señor.
Amén
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